A mi Manera

A mi Manera

“¿Cuál es mi manera?”

Yo no lo sé, no me lo preguntes a mí. O sí, pregúntamelo. Y permíteme que te acompañe para averiguarlo. Podemos empezar ahora (si tú quieres).

Repite la pregunta “¿Cuál es mi manera?” (o la versión de esta pregunta que tú tengas) y presta atención a cómo impacta en ti. ¿Qué sientes? ¿Dónde? No te dediques a analizarlo, ni a buscar una explicación, simplemente obsérvalo. ¿Qué pensamientos surgen en ti? No los juzgues, simplemente obsérvalos.

Permíteme ahora compartir algunas reflexiones personales. Son las mías. Ni verdad, ni mentira. Son mi manera y no tienen por qué ser la tuya. Así que quédate con lo que te resuene, y lo que no te resuene… No pasa nada, no es parte de tu manera…

Da igual en el ámbito que sea. Muchas veces me voy a ver lo que hacen otros y cómo lo hacen otros. El pensamiento que me impulsa a hacerlo es: “si a otros les funciona, si está probado, tiene que ser bueno”. Antes, me frustraba cuando eso que les funcionaba a los demás a mí no me funcionaba, y me decía que seguramente algo estaba haciendo mal. Ahora sé que puedo estar siguiendo a rajatabla la “receta” de cualquiera y que el resultado puede ser otro completamente distinto. Ahora sé que lo que necesito es estar en contacto conmigo misma, con mis circunstancias, con mis sentimientos,… y, sobre todo, con mi intuición. Sé también que lo que me funcionó en el pasado, puede no funcionar ahora. Sólo este instante puede guiarme.

Aunque eso no significa que haya dejado de mirar lo que hacen otros. Sigo mirando. Incluso a veces me encuentro con cosas que me funcionan. Porque mi manera no es necesariamente diferente a la de otros (¿Sabías que “todo está ya inventado” aunque tú no lo sepas?), pero lo importante es que sea mía.

Hay otro pensamiento que aparece de vez en cuando incluso ahora: “¿Y si mi manera no funciona?”. Ésta también es una posibilidad que me lleva a la frustración. En realidad, sé que esa frustración nace una vez más de cuál es mi intención, de cuáles son mis expectativas, de cuál es mi relación con el resultado.

Jajaja Me estoy acordando de la primera vez que decidimos hacer las cosas completamente a nuestra manera en Lobo Blanco. Porque nosotras ya nos creíamos diferentes, pero dentro de las “reglas establecidas”. Por aquella época, jugábamos a buscar clientes en centros de networking, la verdad es que con muy poco éxito. Ese día después de hablar 1’ ante 20 personas desconocidas, la mitad dijeron que querían saber más. Nos parecía increíble, pero lo tomamos como la prueba de que realmente hacer las cosas a nuestra manera era mejor que hacerlo como otros. Y no solo por los “resultados” sino también por lo que disfrutamos haciéndolo. Porque…, ¿quién marca las reglas?, ¿qué pasa si te las saltas?

Recuerda que no tienes que creerte lo que te digo. Simplemente comparto mi experiencia.

¿Qué te parece si ahora volvemos a ti y a tu manera? Vamos allá.

Si no sabes cuál es tu manera te animo a que juegues, a que pruebes… sin esperar nada. Te ánimo a que te dejes sorprender.

Y si te apetece que te siga acompañando…, ¿HABLAMOS?