Isabel Barrio

¿Cuál es tu histórico de locuras?

Uhmmmm…¿mi lista de locuras?, ¡pero si yo siempre he sido una chica sensata! Yo no tenía tiempo para locuras. Me interesaban tantas cosas que me pasaba el tiempo practicando deportes (desde atletismo hasta surf) pues soñaba con participar en una olimpiada; o leyendo todos los libros de aventuras que caían en mis manos; o en mis clases de música en el conservatorio; o aprendiendo idiomas para estar preparada para esos viajes con los que soñaba desde pequeña. ¡Qué tiempos! Lo que daba de sí la vida…Pero, locuras,… no sé.  ¡Ah! Espera, espera, ahora recuerdo alguna. ¡Uf!, me sale una lista demasiado larga… En el fondo siempre he tenido un punto de chiflada.

Todo comenzó cuando se me ocurrió dejar Bilbao y la seguridad de trabajar en una empresa familiar para trasladarme a Madrid a estudiar un MBA y buscarme la vida. Aunque a mí esto nunca me ha parecido una locura, ¿verdad que no?… Hace unos años cometí la que algunos sí que consideran la mayor de mis locuras: en plena crisis económica renuncié a un puesto de dirección de marketing muy bien pagado en una multinacional, para tomarme un tiempo para mí, crear una familia y sacar adelante mi empresa.

¡Uy! Pero me estoy centrando demasiado en el trabajo, así que voy a compartir algunas locuras divertidas como las fiestas que organizaba para 50 personas en mi apartamento de 45m2, ¡y es que me encanta recibir gente y convertir cada momento en algo especial! O, como me dicen mis amigas, ¡siempre con mis rituales, preparando todo con tanto mimo y detalle! O como mis viajes a lugares remotos avisando a mis padres cuando ya estaba en destino (así les tenía preocupados menos tiempo…). O bailar hasta el amanecer (¡me encanta!) en ciudades tan dispares como Londres, Nueva York, Marrakech, Montevideo, Lima, Bangkok, Shanghai o incluso algún remoto pueblecito de Camboya… ¡Cuántos lugares! Un amigo me solía decir que estaba haciendo «Erasmus por fascículos».

Así, mi agenda siempre ha sido una locura, y no sólo por los viajes. También ahora, en cuanto alguien me pide recomendaciones sobre cualquier tema, ahí estoy yo: dándole a la tecla,  preparando auténticos informes llenos de ideas y sugerencias, e incluso haciendo de «guía turística» por rincones secretos de Madrid para amigos de amigos. O facilitando conexiones entre conocidos. O ayudando a amigos (y no tanto) en su búsqueda de trabajo. Compartir lo que sé y lo que tengo me encanta y me hace sentir bien.

¿Y el nexo entre esas locuras? Podríamos decir que una mezcla entre “aprender”, “vivir experiencias”, “conocer gente” y “ayudar”. Y… ¿mi locura más actual? Si preguntáis a mi entorno,… pasármelo bien con mis socias de Lobo Blanco en lugar de tener un «trabajo convencional”.