Somos tres mujeres que disfrutamos ayudando a otros a hacer crecer sus negocios sin traicionar sus valores. Con este propósito común creamos Lobo Blanco. Al principio nos llegaban los clientes a través de conocidos. Pero queríamos llegar a más gente y empezamos con una lista de todas las cosas imprescindibles para darnos a conocer: web, blog, videos, presentación corporativa, herramienta de e-mailing, banco gráfico, etc.
“Uff… ¡Cuántas cosas! ¡Pero, todo es ponerse!” También pensábamos: “En cuanto tengamos todas esas herramientas, ya está”. Pero…
¡Madre mía! ¡Menuda frustración!
En vez de clientes lo que llovían eran dudas.
“¿Qué es lo que nos falta para tener “éxito”?, ¿Estamos trabajando con la gente adecuada?, ¿Será que no valemos? ¿Que no somos suficientemente buenas?, ¿Realmente podemos vivir de esto?, ¿Qué más necesitamos aprender?, ¿Tendremos que volver a lo que hacíamos antes?…” Pero no nos rendíamos… Y seguimos ampliando formación e información… Y seguíamos buscando “el botón mágico” que nos trajese más clientes.
Cada día lo teníamos más claro: “Vender me mata, me repatea. No es lo mío. Lo que a mí se me da bien es ayudar a la gente.” Nos dimos cuenta de que las técnicas de venta habituales no funcionaban para nosotras ni para el negocio que estábamos construyendo. Y nos preguntamos “¿No habrá otra forma de vender que encaje más con nosotras?” Tuvimos una auténtica revelación:
¡Hacer las cosas a nuestra manera!
Incluso… ¡Vender a nuestra manera!
Y empezó a funcionar y nos dijimos: “si trabajamos con otros que se ganan la vida ayudando, nuestra capacidad de ayuda crece exponencialmente”. ¡Otra revelación! Así que, aquí estamos ahora para que tú encuentres tu manera.
Tu propia manera, la que te funciona tanto personalmente (tú fluyes)
como profesionalmente (tu negocio crece).